Después de denunciar en diferentes ocasiones que el narcotráfico intervino en las elecciones del 6 de junio en Michoacán, el todavía gobernador, Silvano Aureoles, llegó a la Organización de los Estados Americanos (OEA) para pedir que no dejen solo a México ante el riesgo de que se configure en un narcoestado.
El obispo de la Diócesis Chilpancingo-Chilapa, Salvador Rangel Mendoza anticipó que en algunos municipios de Guerrero “vamos a ser gobernados por los narcos”, y reveló que hace 2 años participó en un “dialogo con ciertas” personas para tranquilizar la capital del estado ante la ola de violencia que se vivía.
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