A modo de “venganza”, después de que el presidente López Obrador saliera a cuestionar y poner en duda la credibilidad de la agencia antinarcóticos estadunidense DEA (Drug Enforcement Adninistration) tras la detención del general Salvador Cienfuegos, en la hubo roces importantes entre los gobiernos de Estados Unidos y México, el ojo del país vecino ahora estaría sobre el ex secretario de Seguridad, Alfonso Durazo.
Después de seis semanas del regreso de Salvador Cienfuegos, a petición del Gobierno de México, luego de que fuera detenido en octubre pasado por la agencia antidrogas estadunidense (DEA), las autoridades no han encontrado elementos para imputarle la comisión de algún delito frente a las investigaciones que en Estados Unidos ya avanzaban.
