Durante conferencia de prensa esta mañana, el reportero de Estrella TV, Galdino Martínez, planteó al presidente Andrés Manuel López Obrador, que en los terrenos donde se construiría el NAICM en Texcoco, se reconstruya Tenochtitlan como una especie de Disneyland, con el objetivo de atraer el turismo y recaudar recursos para la Cuarta Transformación.
Las acequias fueron elementos urbanísticos de la antigua Tenochtitlan que sobrevivieron a la traza de la ciudad novohispana, un ejemplo claro fue la acequia de La Merced, que sobrevivió hasta 1788, y cuya historia ha vuelto a “fluir” gracias a salvamentos arqueológicos recientes efectuados por especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
Durante el Coloquio Internacional “Los Animales y el Recinto Sagrado de Tenochtitlan. Biología, Arqueología, Historia y Conservación”, el arqueólogo Israel Elizalde Méndez, sostuvo que en la época de Moctezuma II, los viveros, aparte de poseer riqueza animal, también fueron utilizados como un sitio de abastecimiento de materias primeras para la elaboración de atavío e instrumentos para los sacerdotes, así como para rituales de sacrificio.
El ingeniero Erick Huitrón Ramírez, maestrante del Centro de Innovación y Desarrollo Tecnológico en Cómputo (CIDETEC), desarrolló una aplicación que permitirá recorrer virtualmente y con realidad aumentada la decena y media de edificaciones prehispánicas que formaron parte del Recinto Sagrado de México-Tenochtitlan.
Para los antiguos mexicas, mantener un estrecho diálogo con sus dioses era crucial para dotar de estabilidad al mundo, por ello, agradecerles a través de ofrendas cuando se mostraban pródigos o si notaban su ira o indiferencia, era una práctica indispensable. Así lo atestiguan 46 osamentas, en su mayoría de infantes, cuyo ADN fue estudiado por expertos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), de un conjunto de 88 individuos sacrificados hace más de 500 años, hallados en Tlatelolco y en el Recinto Sagrado de México-Tenochtitlan.