La corrupción somos todos
A finales del echevirreintato, poco antes de los tiempos del célebre JoLoPo —cuando la investidura presidencial terminó por valernos gorro— la frase del célebre Perro priísta en campaña fue “la solución somos todos”, tatuada en toneladas de basura propagandística e incluso en el volcán La Caldera, que se encuentra en la salida del Distrito Federal, rumbo a Puebla, en el que se podía apreciar “todos unidos con López Portillo”. Incluso las corcholatas de refrescos traían la frase.

