La Senadora de Morena por el estado de Tlaxcala Ana Lilia Rivera Rivera nos mostró en dos días cómo un político o política puede destruir su propia reputación y cómo los consultores, especialistas, agencias y demás rimbombantes especialistas de los que se rodean estos políticos, no tienen la capacidad de enfrentar lo que un día fueron las benditas redes sociales para la 4T.
Los análisis de las mesas locales hasta el día de hoy no han entendido lo que pasó, incluso acusan manos oscuras meciendo la cuna de los medios nacionales, como si los editores no supieran qué es una nota y qué no lo es.
Unos justifican a la Senadora que se auto proclama como la que más ha trabajado en el Senado por encima de líderes de bancadas o legisladores de anteriores legislaturas.
Los tibios se quedaron callados frente a la legisladora que en su cara insultó al gremio periodístico y ya incendiado el llano se posicionaron con un simple ‘si se equivocó’, no vaya a ser que la senadora se enoje.
Unos más aprovecharon para sacar lo que hasta antes del 2018 era una sátira política sana. Los medios criticaban al poder y los poderosos se dedicaban a aguantar ‘carrilla’ o ‘vara’.
Regresando a nuestro personaje, la Senadora que sobrada de soberbia se adjudicó la creación de programas sociales mandando al diablo a López Obrador y Claudia Sheinbaum, no sólo se tropezó con su propia ira, sino que perdida en el poder que aún no tiene, se dedicó a dar clases de semántica como si los medios fueran torpes y las audiencias fueran ignorantes.
Lo peor para ella es que pese a la tunda nacional por sus 3 pifias, aún no sale a reconocer su error, hundiéndose así en el veneno del éxito antes de tenerlo.
Todo por preguntarle ¿qué ha hecho por Tlaxcala?.
- Hasta ahora lo único que le conocemos es que votó por:
- Desaparecer al organismo autónomo de Transparencia.
- Desaparecer Fideicomisos para la cultura, las artes, la atención de desastres, etc.
- Destruir al Poder Judicial Independiente para votar a favor de la integración de la nueva Corte del acordeón que ya demostró la mediocridad que significó la reforma judicial de la 4T.
- La militarización sangrienta que mantiene al país hundido en la delincuencia pese a sus número alegres donde los homicidios ‘disminuyen’, pero en paralelo los desaparecidos aumentan como espuma.
- Ratificar a la impresentable Rosario Piedra Ibarra.
También la conocemos por una larga lista de “primeras veces” que no provienen de méritos legislativos ni de invitaciones especiales, sino exclusivamente de haber ocupado la presidencia del Senado como:
- Hablar ante la ONU por protocolo institucional.
- Asistir al lanzamiento de una nave espacial en la NASA
- Ser oradora en la India durante el G20 por el cargo, no por su trayectoria.
- Ser invitada al Parlamento Europeo por representación institucional, no por resultados legislativos.
- Y aún con toda esa exposición internacional, la pregunta sigue sin respuesta.
- Porque una cosa es viajar, posar y leer discursos escritos por el aparato del Senado, y otra muy distinta es entregar resultados tangibles a quienes la eligieron.
Mientras tanto, sus paisanos siguen sin saber en qué los ha beneficiado directamente. Y peor: ahora tampoco pueden preguntarlo sin ser calificados como “estúpidos”.
Como una probable respuesta les iba a compartir que al menos les llevó unas computadoras a un bachillerato del sur del estado, sin embargo, la inversión la hizo la embajada de Taiwán en México, porque ella, lo único que lleva es saliva, grilla contra el neoliberalismo que por cierto hoy se encuentra enquistado en la 4T y caravanas con sombrero ajeno, porque de ella, lo único que tienen sus paisanos de Tlaxcala es una nueva geografía de Taiwán, una nueva definición de ‘necio’ y un eterno ¿quién es el estúpido que lo pregunta?.
De las disculpas ya ni hablamos.
¿Quién quedó como necio?
La respuesta, usted ya la tiene.






