El coordinador de las y los senadores del PAN, Ricardo Anaya Cortés, exigió al gobierno que siga un desmantelamiento de la organización criminal del Cártel Jalisco Nueva Generación, porque ese será el único camino para que México recupere la paz.
Tras reconocer el trabajo realizado por las Fuerzas Armadas y emitir su solidaridad con las familias de quienes perdieron la vida, el senador manifestó que la historia demuestra que, si solamente se descabeza a la organización criminal sin desmantelarla, lejos de mejorar la situación para la población, se dispara la violencia.
Recordó que en 1989 se detuvo a Félix Gallardo, cabeza del cártel de Guadalajara, y a partir de esa detención se parte en tres la organización criminal y así es como nace el cártel de Sinaloa con el Chapo Guzmán, el Güero Palma, el cártel de Tijuana con los Arellano Félix y el propio cártel de Juárez con Rafael Aguilar y eventualmente con Amado Carrillo.
“Lejos de resolverse el problema de violencia, la violencia se exacerbó durante esa época. Lo mismito pasó en 2003, cuando el gobierno detuvo a Osiel Cárdenas, entonces líder del cártel del Golfo”, puntualizó.
De ahí, dijo, empieza la inestabilidad que derivó en que los Zetas, grupo armado del cártel del Golfo, se escindieran y lo mismo ocurrió en 2008, cuando el gobierno detiene a Alfredo Beltrán Leyva, del cártel de Sinaloa. Eso genera inestabilidad, se divide el cártel y nace el de Los Beltrán Leyva con violencia brutal en gran parte del país.
“¿De dónde surgió el Cártel Jalisco Nueva Generación con el propio Mencho, que fue recientemente abatido? Ese cártel surge a partir de que en 2010 el gobierno detiene a Nacho Coronel, entonces cabeza del cártel del Milenio, que está aliado con Sinaloa, se escinde el cártel y así es como nace el Cártel Jalisco Nueva Generación”.
El coordinador de los senadores panistas sentenció que la historia ha enseñado dos lecciones: No funcionan los abrazos a los delincuentes ni darle palazos al avispero y solamente detener a la cabeza de una organización criminal.
Por ello recordó la exitosa operación Trojan Shield, en donde el FBI y la policía de Australia durante 2 años hicieron ejercicios de inteligencia para mapear de manera cuidadosa a una enorme red criminal.
Redacción

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