Ratificar el nombramiento de Roberto Velasco Álvarez como canciller implicaría avalar una política exterior que evade responsabilidades, que minimiza señalamientos internacionales y que no actúa a la altura de los desafíos globales que hoy enfrenta México, afirmó el senador panista Francisco Ramírez Acuña.
Al presentar el posicionamiento del GPPAN sobre este dictamen, elaborado por la Comisión de Relaciones Exteriores, el legislador por Jalisco remarcó: “nuestro voto será en contra, y no es un acto de descalificación personal, como hemos dejado a salvo la calidad del propuesto, es un acto de congruencia institucional”.
Queremos un México, agregó, que dialogue con el mundo, fortalezca sus relaciones bilaterales, amplíe sus alianzas con las regiones estratégicas y reconozca sus problemas, y que trabaje de la mano con la comunidad internacional para resolverlos.
Indicó que Acción Nacional cree en una política exterior que sea reflejo de un Estado comprometido con los derechos humanos, con la cooperación internacional y con una visión global y responsable.
“En esta ocasión, con absoluto respeto a la persona, pero con firmeza, decidimos en la bancada de Acción Nacional votar en contra del presente dictamen”, reiteró.
Ramírez Acuña reconoció la trayectoria académica y profesional de Velasco Álvarez, ya que, dijo, se trata de un perfil con formación jurídica y estudios en política pública.
No obstante, aclaró que, en el contexto que se da esta designación, hay temas preocupantes.
Hace apenas unos cuantos días, explicó, el Comité de las Naciones Unidas contra la Desaparición Forzosa concluyó que en México existen indicios de que este delito se comete de manera generalizada o sistemática, incluso señalando la posible configuración de crímenes de lesa humanidad.
“Se trata de una afirmación gravísima, no de una opinión política, sino del pronunciamiento de un órgano institucional especializado en derechos humanos, sustentado en años de información, seguimiento y análisis”, resaltó.
Ante ello, Ramírez Acuña lamentó que el gobierno de México optara por rechazar el informe, calificándolo de tendencioso y negando su validez, argumentando que no refleja la realidad actual ni los avances institucionales recientes.
Aseveró que ese rechazo no puede pasar inadvertido porque lo que está en juego no es un debate técnico, sino la credibilidad del Estado mexicano frente a la comunidad internacional y, más importante aún, frente a las víctimas.
“Desde Acción Nacional, sostenemos que un país democrático no debe dar la espalda a los organismos internacionales cuando éstos señalan problemas estructurales. Un país democrático escucha, corrige y actúa”, puntualizó.
Apuntó que la política exterior no puede ser un instrumento para justificar al gobierno en turno, sino una herramienta permanente para defender los intereses de México, honrar sus compromisos internacionales, fortalecer sus relaciones estratégicas y proteger los derechos humanos.
México, prosiguió, ha sido históricamente un país promotor del multilateralismo, del Derecho Internacional y de la cooperación global.
“Hoy más que nunca, esa tradición debe consolidarse mediante una política exterior activa, profesional y con visión de largo plazo, que genere confianza a nuestros aliados y que abra nuevas oportunidades de desarrollo para el país”, concluyó Ramírez Acuña.
Redacción

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