Crónica tragona de una visita a la Capirucha
Haber regresado a Mexico, a la gran capital de mi país –de la que muchos quisieran huir- trae por lo menos para mí un beneplácito que viene de la mano con recuerdos fantásticos de una infancia llena de aventuras que van desde la feria de la esquina de la casa con esquites y elotes, hasta los más suculentos platos del famoso “queso, pan y vino” o los originales tacos del “tizón” ambos desaparecido hace ya algún tiempo.

