Author: Carlos Torres Flores

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    Las campañas políticas al gobierno del estado continúan y tuvieron la semana pasada como principal escenario el encuentro convocado por el Consejo Coordinador Empresarial, donde estuvieron presentes todos los candidatos y hubo definiciones que dejaron en claro que dos son los favoritos: Tony Gali y Blanca Alcalá.

  • Perlas de Sabiduría

    La cultura popular pocas veces se equivoca. Cuando un dicho o refrán emana de la gente, del “pueblo”, como dirían los clásicos, es porque ya se ha meditado grandemente en su valor y se ha comprobado su verdad ampliamente entre las personas. A veces es a través de varias generaciones que esto sucede y se queda impregnado en la siquis colectiva. No siempre o casi nunca se sabe de dónde emanan estas “perlas de sabiduría” que no son otra cosa que los “dichos” que la gente repite constantemente. Éstos sólo “aparecen” y se quedan fijos en la mente colectiva de una nación. En su cultura.

  • El Re-Cuento en Realidad

    “El INE se moderniza y aprovecha los avances tecnológicos de última generación, desde hace varias semanas el Padrón Electoral está disponible para su compra en Amazon. ¡Bara, bara, llevelo, llévelo! No se preocupen la PGR ya investiga, jajaja.

  • ¡No se vayan, pero a regresar!

    Este domingo me quedo más que claro que la intención del Grupo Independiente de Expertos Interdisciplinarios nombrado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos a petición del Gobierno de la Republica, y resalto que fue el propio gobierno quien pidió que se conformara y se mandara al país a estos singulares miembros de la corrupción internacional, para ayudar a la investigación de la PGR solo han servido para polarizar más a la población….

  • De la tortura (in)merecida

    Cuentan las malas lenguas que Arturo Durazo, El Negro —flamante jefe de la policía capitalina en tiempos de José López Portillo—, quien se enriqueció en el puesto con sólo haber acabado la primaria, presumía de haberle dado su tehuacanazo, pocito y toques a Fidel Castro y Ernesto Guevara cuando armaban en México la guerrilla que a la postre derrocaría al dictador cubano Fulgencio Batista, allá por comienzos de los años sesenta del siglo pasado. La calentada era algo común en el más rudo régimen priísta, servía para convencer de las bondades del sistema a opositores, en especial a los extremistas.