Yo estoy bien, tú también. (Segunda de tres partes).
Quien sea seguidora de la ideología relativista o progresista ha de ser patrocinadora de la llamada “tolerancia”. Y en verdad no se molestará cuando enfrente diferentes tipos de opiniones a la suya. Nunca deberá tratar de imponer sus convicciones personales a otras personas. Mas esto no sucede así en la realidad. Es solo retórica que usan grupos de ideología totalitaria que reprueban con toda clase de epítetos a quienes no comparten su visión de la vida. Lo que representa un grave problema. No permiten el poder medir o evaluar algo. Lo que sea. Porque al ser relativo, no tienen una base y menos una unidad absoluta para poder medir. Todo es movible, cambiante, relativo. Edifican en la arena. Lo que hoy es, mañana ya no.
