Cada año, la Ciudad de México registra un hundimiento de entre ocho y 12 centímetros debido a la excesiva extracción de agua de los acuíferos, con efectos que podrían llegar a ser catastróficos para la infraestructura urbana, afirmó Efraín Ovando Shelley, investigador del Instituto de Ingeniería (II) de la UNAM.