Fumar cigarros representa aproximadamente una quinta parte de los casos de enfermedad de las arterias coronarias (EAC), una de las principales causas de muerte en todo el mundo, pero definir de forma precisa cómo el fumar conduce a la EAC es algo que ha estado poco claro durante mucho tiempo. Ahora, un equipo co-liderado por investigadores de la Escuela Perelman de Medicina de la Universidad de Pensilvania y la Universidad de Columbia ha descubierto una molécula capaz de explicar, al menos en parte, la conexión entre fumar y la EAC. Sus hallazgos se publicaron esta semana en la revista Circulation.