Autor: Carlos Torres Flores

  • Edomex, la guerra que se avecina

    Si el lector es fan de los agarrones, chismes del espectáculo, golpes bajos y las veinte mil vueltas que dan los futbolistas que fingen una lesión, entonces seguro le gustará lo que veremos en los próximos meses en el Estado de México, donde comenzó la más intensa campaña que se tenga memoria y donde hay muchas posibilidades de que por fin gane un opositor

  • Morena y AN llevan mano

    El próximo lunes 3 de abril empezarán las campañas electorales a los gobiernos de los estados de México, Coahuila y Nayarit. Será la aduana previa a las elecciones presidenciales de 2018 y a 14 meses de esa jornada dos fuerzas políticas se disputan las preferencias: PAN y Morena, dejando en tercer lugar a un PRI que cada mes sigue perdiendo puntos.

  • Nerviosismo azul

    Mientras hay una coincidencia plena de los actores políticos en el país de que los candidatos presidenciales para 2018 se definirán a partir de los resultados de las elecciones estatales de junio, especialmente la del Estado de México, los calderonistas mostraron su nerviosismo y presionaron esta semana a su dirigencia nacional para que designe sin consulta a Margarita Zavala como su candidata.

  • Gobernador a la defensiva

    El gobernador Javier Corral ofreció el lunes 27 de marzo una conferencia de prensa. Ahí trató de justificar y explicar algunas cosas que han sido obvias. El asesinato de la periodista Miroslava Breach, el aumento de la violencia en el estado que gobierna y su “escapada” a Mazatlán.

  • Los Presidenciables

    Mientras Andrés Manuel López Obrador recorre el país como el candidato favorito, las encuestas dan al dirigente de Morena como el que más crece y en primer lugar, el resto de los partidos mueve a sus aspirantes a la Presidencia y lanzan señales para ser tomados en cuenta como contendientes fuertes, capaces de ganar las elecciones de 2018.

  • Millonarios intereses corren en el Atoyac

    La decisión de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) de señalar a autoridades de los gobierno federal, estatales y municipales de Puebla y Tlaxcala por “incurrir en omisiones para resolver la contaminación del río Atoyac”, es la mayor presión política que se haya ejercido para actuar en lo que es de todos conocido: el envenenamiento diario del afluente.