Un grupo multinacional de científicos, dirigido por la profesora Sarah-Maria Fendt (de VIB-KU Leuven), descubrió que las células de cáncer de mama que han invadido a otros órganos dependen de un metabolismo de nutrientes distinto para producir energía, en comparación con las células normales y las células cancerosas que no hacen metástasis. Para demostrar sus hallazgos, los investigadores utilizaron modelos de ratón para revelar que la inhibición de la producción de energía a partir de este metabolismo, de un nutriente en particular, reduce la aparición de la metástasis en más del 60%. El descubrimiento permitiría crear nuevas terapias contra el cáncer de mama que prevengan las metástasis dirigidas a dicho proceso metabólico. Los innovadores resultados se publicaron en la revista científica Nature Communications.