México, el segundo país de América Latina que más dinero invierte en el deporte (4,190 millones de pesos), con una delegación de 120 atletas, terminó en el lugar 61 del medallero olímpico con 3 medallas de plata y 2 de bronce para un total de 5 preseas. Por debajo de Fiji, Costa de Marfil, Argentina, Colombia, Cuba, Jamaica y Brasil. Cada medalla nos costó 838 millones. La agencia de viajes administrada por Alfredo Castillo, la Conade, administra 2,888 millones de pesos y su principal función fue dividir a las federaciones, premiando a unas y acusando de ladronas a otras. Lo mismo que hizo con las autodefensas en Michoacán y con el mismo desastroso resultado. Lo hecho en Río es un fiel reflejo de la desorganización y la corrupción de la sociedad mexicana en general. A pesar de todo, nuestros atletas hicieron su mejor esfuerzo y debemos sentirnos orgullosos por ello. Ya veremos cuántos de estos medallistas se convierten en políticos, pues al parecer es a lo único a lo que un deportista exitoso puede aspirar en México.