Después de su frenética carrera tras la noticia de saberse enferma, María se dirigió a su departamento, al llegar a éste se topó con el conserje del edificio, Don Esteban, -Hola María, ¿Te encuentras bien?- rápidamente y sin subir la mirada María le respondió con un frágil –Sí todo está bien- -¿Fuiste a correr?- –Sí sólo un poco Don Esteban lo necesitaba hoy más que nunca- pero él sabía que algo andaba mal, no era la misma María de siempre, aunque apresurada con ropa de trabajo o vestida de corredora ella siempre tenía una enorme sonrisa que regalaba sin recato a todo el que se le cruzaba.