México.- Un narco toca la puerta. En el pórtico está uno de los criminales más sanguinarios de la región. Es Goyo, Gregorio Acosta Urióstegui, el que dicen que mandó torturar y matar al sacerdote Asunción Acuña, de la parroquia de Totolapan, Guerrero. El que balea personas cuando se aburre. El que atropella perros por diversión. El que lidera al grupo Los Tequileros, una célula del cártel Guerreros Unidos, que aterroriza Tierra Caliente sin que alguna autoridad los enfrente. El que, si toca a la puerta, especialmente a las 11 de la noche, sólo trae malas noticias para quien le abra.