Malo: separaciones, despidos o pérdidas de trabajo, muertes repentinas, rompimientos. Muy bueno: un casamiento, un aumento o mejoría de puesto en el trabajo. ¿Cómo reaccionar a estos cambios cuando llegan sin ser parte de nuestros propósitos de Año Nuevo? Lo normal es que nos resistamos por el miedo a lo desconocido. Para el doctor en psicología James O. Prochaska, el cambio que no tiene consecuencias agradables es percibido como un castigo, aunque no sea así. De acuerdo con la teoría del condicionamiento operante de B.F. Skinner, si logras darle un giro positivo a un cambio negativo no deseado, puedes encontrarle el lado agradable. Así, para conseguirlo puedes modificar el corte o color de tu cabello, o comenzar una rutina de ejercicio, por ejemplo.