Utiliza el pasado como trampolín, no como sofá
Puede que alguien nos hiciera mucho daño o que nos desilusionáramos, puede que las circunstancias acabasen por no ser como realmente esperábamos en el pasado. Una palabra no pronunciada, un error que no aceptamos o un comportamiento que no esperábamos pueden construir cadenas en nosotros, haciéndonos presos de nuestras propias circustancias.

