Un estudio de la EAE Business School constataba que el consumo de comida rápida en España, así como en los principales países del mundo, creció notablemente durante 2015. En nuestro país, el sector de la fast food facturó 3.226 millones de euros y el estudio prevé que aumentará un 50% en los próximos 5 años. De este tipo de dieta se derivan una serie de problemas. Como es sabido, no es la solución más saludable, por su alto contenido en grasas y calorías. Pero ahora sabemos también por una investigación realizada en colaboración entre varios organismos y universidades americanas y publicado en Environmental Science & Technology Letters que algunos de los envases que suelen usarse para guardar este tipo de comida rápida contienen productos químicos nocivos que pueden filtrarse en los alimentos.