Cuando lo que piensas te enferma

Todo aquello que ocurre en la mente, puede hacerse realidad. Esta premisa es muy bonita, si la usamos correctamente. Claro, porque también se refiere a los pensamientos negativos. Hasta tal punto pueden tener efectos en nuestra vida que hay personas que contraen enfermedades de tanto pensar en ellas.

 

Todo aquello que ocurre en la mente, puede hacerse realidad. Esta premisa es muy bonita, si la usamos correctamente. Claro, porque también se refiere a los pensamientos negativos. Hasta tal punto pueden tener efectos en nuestra vida que hay personas que contraen enfermedades de tanto pensar en ellas.

No estamos hablando únicamente de los hipocondríacos, aquellas personas que sienten todo el tiempo que están enfermas. ¿Has oído hablar alguna vez del término “psicosomático”? Quiere decir tener cierto síntoma luego de haber pensado en él. Por ejemplo, alguien está leyendo sobre la migraña y la sugestión hace que empiece a sentir un gran dolor de cabeza.

Sin embargo, enfermarnos de tanto pensar puede ir más allá. Los psicólogos indican que las razones por las cuáles alguien se enferma por sus pensamientos negativos son variadas. Una de ellas es la distorsión cognitiva. Este tipo de desequilibrio puede generar muchas perturbaciones emocionales, entre ellas, la enfermedad “auto causada”.

Las experiencias o estímulos que recibimos a lo largo de nuestra vida se van guardando en la mente y se “sacan” cuando se cree necesarias. Nosotros mismos somos los que abrimos las gavetas para tomar ciertos datos, emociones o recuerdos. Eso nos puede alegrar, deprimir, enfermar, etc.

Sin embargo, tal y como decía Epícteto: “No son los hechos que suceden los que perturban a las personas, sino la interpretación que hacen de estas situaciones”. Esto significa que el diálogo interno excesivo de malas noticias y opiniones negativas, nos pueden llevar a un estado de enfermedad real. No es como en los hipocondríacos, que se “inventan” o creen sentirse enfermos, sino que la mente tiene la capacidad para enfermarnos. Pero también, y ahí está la buena noticia, para curarnos.

Podríamos a su vez hablar en este artículo sobre el efecto placebo que tiene la capacidad contraria a la distorsión cognitiva, sin embargo, lo dejaremos para otro momento (o puedes encontrar más información siguiendo el enlace).

Lo peor que puedes hacer por tu salud es pensar de manera negativa. Si dices todo el tiempo “me siento mal”, “creo que me estoy por enfermar”, “dentro de poco caeré en cama”, “no puedo resistir más”, “si salgo a la calle y hace frío voy a coger una pulmonía”, será más probable que esto termine siendo realidad.

Algunos indican que no sólo la mente tiene la capacidad de curarnos o enfermarnos, sino que las células y órganos pueden “escucharnos” y actuar en consecuencia. Recuerda que tu organismo en general trabaja en pos de cumplir tus deseos. Tu eres el Rey y ellos, tus súbditos. Por ello, dirán “tus deseos son órdenes, su Majestad”. Sé muy cuidadoso con lo que piensas, porque puede hacerse realidad. Esto aplica para lo bueno y también para lo malo.

Si tus pensamientos te llevan a sentir todo el tiempo temor, inseguridad, angustia o depresión, esto es percibido por el sistema inmune, el cuál, en pos de cumplir con tus deseos, “baja la guardia” y deja ingresar cualquier virus o bacteria.

¿Te has puesto a relacionar en qué momento de la vida nos enfermamos más? Así es, cuando estamos tristes. No le podemos echar la culpa solamente al invierno o a las bajas temperaturas, sino a nuestros pensamientos.

Por ejemplo, si vas en el metro y al lado tuyo un pasajero estornuda porque está con gripe, tu primera reacción al respecto será “ahora seguro se me pega el resfriado”. Este mensaje es recibido en tu cuerpo y en ese mismo instante todo el organismo empieza a trabajar para hacer realidad tu pedido. Entonces, al otro día, caes en cama, con fiebre, dolor de garganta y tos. Puede parecerte exagerado, pero es la verdad.

Entonces, la idea es que dejes de pensar en la enfermedad si no quieres enfermarte. Si estás atravesando por alguna afección, imagina cómo te sentirás al curarte, no te quedes “enfrascado” en el dolor y en los síntomas. Piensa en positivo, en que estás sano y fuerte y verás qué cambios se producen en tu organismo.

Información:lamenteesmaravillosa.com

Imagen: www.info7.mx

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