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Lunes, 29 Mayo 2017 16:23

El mundo de los que aún creen o la pérdida de la fe

Escrito por

 

El mundo de los que aún creen o la pérdida de la fe

 

Luis Martínez Castillo

@LuisMinistries

 

Desde el principio de la humanidad las personas siempre han buscado una deidad, un ser superior al que se le atribuyan los fenómenos de difícil explicación; es así como las primeras culturas tuvieron a los elementos como primeros dioses, o al Sol y a la Luna. Actualmente, con excepción de algunos que dicen “Dios está muerto”, el estigma de El Edén sofoca al mundo entero en un dilema tan antiguo como el tiempo. Creer o no creer, ésa es la cuestión.

 

Omar García es un estudiante de la FES Acatlán que está por terminar su carrera de Enseñanza del Inglés y trabaja ya en la impartición de clases, es un joven cristiano devoto que dedica su tiempo libre a administrar la página de Facebook Cristianos en la UNAM, además es el creador del proyecto Creyentes Intelectuales, con el cual busca coordinar un esfuerzo evangelizador a la fe cristiana. En entrevista, comenta: “para mí, la creencia en Dios es algo que se puede inferir claramente, primero que nada a través de la observación de la naturaleza y también por medio del conocimiento; profeso una creencia consciente, que nos lleva a una reflexión más profunda y que nos lleva más allá de la superficialidad del contexto posmoderno en el que estamos”.

 

Han pasado siglos, y la eterna lucha entre el bien y el mal, Dios y el diablo, parece agudizarse cada vez más; aunque hay quienes han visto una posibilidad de reconciliación de la ciencia con la fe, de la razón con la religión. Desde en los más sencillos templos, hasta en las más grandes, artísticas e imponentes construcciones, la gente se ha reunido durante siglos para cumplir con la liturgia a la divinidad; sea como sea, se trata de cumplir con el ritual del culto. Pero, ¿Por qué creer?

 

“La idea de la realidad intangible de un Dios creador, de un diseñador inteligente, de una mente suprema o ser superior, es una cuestión que no comienza en el cómo, sino en el por qué; en el razonar de forma honesta, en el por qué hay un orden definido y una complejidad exactísima de todo lo que está a nuestro alrededor, y en el universo entero”, agrega García.

 

Según las más recientes cifras del INEGI, desde 2010 en México disminuyó el número de adeptos católicos, al pasar de 88 por ciento a 82.9, para convertirse en seguidores de otras religiones; lo que también aumentó es el número de mexicanos declarados ateos, que va de 1.6 a 4.6 por ciento.

 

 

Pero no todos ven con buenos ojos la idea de un Dios; hay quienes opinan, en su defensa de la laicidad, que se debe erradicar de las escuelas la sola mención de la palabra religión; por el contrario, algunos dicen que su petición es tan extremista, que raya en la locura.

 

Luis Carlos Díaz Limón es otro estudiante que, además de contar con estudios teológicos, terminó en lo secular su licenciatura en Ciencias de la Educación y actualmente se dedica a la docencia, a la par que cursa su maestría en Educación. En su opinión “el artículo tercero de la Constitución nos habla de la laicidad y refiere a que la educación debe quedar aparte o ajena a todo tipo de doctrina religiosa; esto también está fundamentado en el artículo 24, que nos habla sobre la libertad de creencias”.

 

 

Religión escolar

 

En la actualidad el debate ha tomado otros matices, porque resulta innegable — incluso para los escépticos— ciertos argumentos apologéticos, principalmente de religiones cristianas, a través de las declaraciones de científicos, historiadores, artistas y filósofos creyentes, que han decidido dar voz a sus creencias, por medio de revistas, libros, conferencias y debates públicos con ateos y representantes de diferentes religiones.

 

Entonces, ¿la Biblia deberá desaparecer de las aulas en las escuelas? Luis Carlos explica: “sí se puede hablar de cuestiones religiosas dentro de las escuelas, pero siempre y cuando, tanto docentes como alumnos, sean objetivos y respetuosos de la multiculturalidad que hoy en día existe”.

 

Algunos han declarado haber sido creyentes y después perder la fe; pero, paradójicamente otros afirman haber tenido un encuentro con Dios después de haber llevado una vida de ateísmo o agnosticismo. Así ha sido el caso del mexicano Armando Alducin, fundador de la organización Vida Nueva Para el Mundo, AR, y quien es un famoso conferencista en América Latina sobre temas religiosos, científicos y filosóficos, y su relación con la Biblia.

 

A nivel internacional, Ken Ham, Lee Stroebel y Josh McDowell, son prestigiados apologistas de la fe y la Biblia. El australiano Ken Ham, presidente de la organización Respuestas en Génesis y fundador del Museo Creacionista en Estados Unidos, se ha convertido en uno de los oradores y entrevistados más solicitados respecto a estos temas, además ha escrito libros que abarcan tópicos como las cosmovisiones y el evolucionismo.

 

Después de haber sido un escéptico, Mc Dowell ahora lleva su mensaje e impacta con su discurso a muchos universitarios alrededor del mundo; sus libros, Más que un carpintero y Evidencia que exige un veredicto, son considerados como joyas de la apología cristiana.

 

Por su parte, el jurista y periodista Lee Stroebel, conferencista internacional y autor de El caso de Cristo y El caso de El Creador, es también considerado — después de su escepticismo— como uno de los íconos en el debate público sobre estas temáticas. Todos ellos son importantes apologistas modernos, que a su vez se inspiraron y apoyaron en el trabajo de otros intelectuales reconocidos, como F.A Schaeffer y C.S Lewis.

 

“La mayoría de aquellos que buscan consagrar su vida a su fe buscan argumentos para sustentar eso en lo que han creído; sin embargo, hay gente que, sin creer en Dios busca estos mismos conocimientos para poder decir que no existe; creo que debería darse un diálogo de respeto y tolerancia, y pienso que debemos buscar escucharnos”, señala Jorge Manuel Vigenor Cruz, teólogo y ministro de culto.

 

Con el lanzamiento en la pantalla grande, de cintas como Dios no está muerto, cuyo tema central es el ateísmo, y su secuela, enfocada a Jesucristo, surgió una polémica de grandes proporciones en las redes sociales.

 

Con las tecnologías de la información han proliferado los sitios y plataformas que permiten la libre expresión a través de nuevos modelos comunicativos, que han dado apertura a páginas y blogs dedicados a compartir una gran cantidad de contenido religioso de carácter apologético, donde los usuarios comparten sus dudas, o hacen uso de sus habilidades artísticas y científicas para promover su fe. Además, muchos de estos portales ofrecen información y dan oportunidad al debate, como El Ateísmo es una Risa 2.0.

 

Es lamentable que vivamos una realidad de confusión en una época en la que impera la saturación de información basura, a la que los comunicólogos han llamado “infoxicación”. La era digital, a pesar de sus bondades, ha propiciado la desinformación, y esto, ligado al fenómeno de transculturación global y a la falta de preparación e interés en la lectura por parte de adolescentes y jóvenes, ha derivado en que el ateísmo se convierta en una simple moda para la mayoría en estas generaciones; que lejos de buscar respuestas y formar un criterio propio, su mente y conducta quedan sesgadas, mientras que otros, ávidos del saber, piensan que cometerán suicidio intelectual.

 

“En la sociedad actual, el ateísmo se está volviendo algo común; en mi opinión creo que esto se debe a la tendencia del ser humano por evadir las consecuencias de sus actos, ya que si no tenemos a nadie a quién rendirle cuentas de lo que hacemos, si no hay un ser rector que nos marque la moral, lo malo y lo bueno, pues es más cómodo vivir sin que nadie me limite. La moda del ateísmo es una escapatoria o un pretexto para el libertinaje”, señala Vigenor.

 

A pesar de vivir en un mundo incongruente, donde todo parece ser arbitrario y la verdad relativa, podemos decir que sólo el tiempo dará la razón; mientras tanto, quizá valga la pena preguntarnos ¿cuál será el futuro de la religión?, ¿cómo será el mundo sin fe o sin un Dios? Este es, al fin y al cabo, el mundo de los que creen.

 

 

Imagen de: @Vikusan

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Victor Manuel García Santiago

Periodista, editor y catedrático UNAM. Amante del cine, escribir, leer, enseñar a mis alumnos, a mi mujer y a mis hijos; sin orden, todo es conmutativo.

Twitter @Vikusan

 

 

 

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